Crónica de nuestra XXIV Asamblea Diocesana de Pastoral
Crónica del día miércoles 8 de octubre, de la XXIV Asamblea Diocesana de Pastoral
Lugar: Casa de la Iglesia, Jardines del Arroyo, Tuxtepec, Oaxaca.
Con el anhelo de fortalecer la comunión, la participación y la misión en nuestra Iglesia local, se llevó a cabo la Reunión General Diocesana, un espacio de reflexión, escucha y discernimiento al estilo sinodal que congregó a agentes de pastoral, religiosas, sacerdotes y laicos comprometidos con la evangelización.
Miércoles 8 de octubre: Preparación espiritual y acogida
Las actividades comenzaron desde la mañana del miércoles con la inscripción y recepción de los participantes a las 9:00 am, incluyendo, para quienes lo necesitaban, el hospedaje. Los asistentes recibieron gafetes numerados del 1 al 8, herramienta útil para la posterior organización de los equipos de trabajo.
A las 9:30 am, se ofreció un espacio de animación, bienvenida e indicaciones logísticas, generando un ambiente fraterno y preparado para la jornada espiritual. Luego, a las 10:00 am, se celebró la Eucaristía presidida por nuestro Obispo, Mons. José Alberto, quien invitó a vivir estos días como una oportunidad para escuchar juntos al Espíritu y renovar nuestro compromiso evangelizador.
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Jornada central de trabajo sinodal
La jornada comenzó puntualmente a las 11:00 am, con la explicación del objetivo de la Asamblea, que centró la atención en la necesidad de vivir el Sínodo no sólo como evento, sino como un estilo permanente de ser Iglesia.
Tema 1: El espíritu del Sínodo, sus principales líneas de fuerza y su implementación en nuestra diócesis
Este primer tema estaba inicialmente previsto a cargo del Vicario de Pastoral Pbro. Lic. Óscar Reyes Morales; sin embargo, debido a su inasistencia provocada por un desborde de río, fue el mismo Obispo, Mons. José Alberto, quien asumió la exposición, ofreciendo una visión cercana y pastoral sobre las claves del proceso sinodal.
Idea clave: El espíritu del Sínodo nos invita a pasar de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, donde todos caminemos juntos, guiados por la escucha mutua y la acción del Espíritu Santo.
A las 11:45 am, se dio paso al Conversatorio Espiritual en equipos de 8 personas, donde se abordaron dos preguntas esenciales:
1. ¿Cómo lograr que el espíritu del sínodo impregne el corazón y el obrar de los agentes de evangelización de nuestra diócesis?
2. ¿Cómo conseguir que el espíritu del sínodo transforme los organismos y estructuras pastorales de nuestra diócesis?
Estas reflexiones se compartieron luego en el Plenario a la 1:00 pm, donde representantes de diversos equipos compartieron propuestas, inquietudes y llamados concretos a la acción.
La comida fue servida a las 2:00 pm, tiempo que también sirvió como un espacio de encuentro fraterno.
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Segunda parte de la jornada
Con renovado entusiasmo, la reunión continuó a las 3:15 pm con un breve momento de animación, para luego dar paso al Tema 2: “La catequesis en clave sinodal y su lugar en el proceso de evangelización”, presentado por el Padre Isael. En su exposición, subrayó la importancia de acoger y aplicar el Directorio para la Catequesis, documento fundamental para renovar la catequesis desde una visión más integradora, participativa y centrada en el anuncio de Jesucristo.
Idea clave: Una catequesis sinodal no sólo transmite contenidos, sino que forma discípulos misioneros capaces de vivir y anunciar el Evangelio en comunidad.
Luego, a las 4:15 pm, los participantes volvieron a sus equipos de 8 integrantes para trabajar en torno a la pregunta:
• ¿Cómo podemos fortalecer la catequesis en sus diversas modalidades desde el proceso de evangelización en nuestras parroquias?
Las ideas surgidas fueron compartidas en un segundo plenario a las 4:45 pm, donde se destacó la necesidad de formación continua, acompañamiento cercano y estructuras que promuevan la participación activa de todos los actores pastorales.
Finalmente, a las 5:00 pm, se vivió la oración final y el cierre de actividades, dando gracias a Dios por la riqueza compartida, los frutos del discernimiento y el deseo de seguir caminando juntos como Iglesia sinodal.
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Conclusión
Esta Reunión General Diocesana ha sido un verdadero signo de comunión eclesial, donde las voces diversas se unieron en una sola búsqueda: hacer de nuestra diócesis una Iglesia en salida, abierta al Espíritu y dispuesta a renovar su caminar desde la sinodalidad.
Crónica del jueves 9 de octubre
Fotos
El jueves amaneció con espíritu fraterno y esperanza renovada. A las 8:30 a.m.,
los participantes se reunieron para comenzar el día con una animada
bienvenida, en un ambiente que combinaba alegría, comunidad y café
caliente para quienes se hospedaban en la sede. Como cada mañana, la
jornada se puso en manos de Dios con la celebración de la Eucaristía,
presidida por Monseñor José Alberto, un momento de gracia que centró los
corazones y recordó la dimensión espiritual de todo el proceso.
Tras
la misa, se dio paso a la crónica y conexión con el día anterior,
fortaleciendo la continuidad y comprensión del camino que se está
trazando juntos.
Tema 3: Hacia un nuevo modelo de catequesis infantil
A las 10:30 a.m.,
el Presbítero Bernabé López presentó un tema central para la vida
pastoral de la diócesis: el camino hacia un nuevo modelo de catequesis
infantil, enmarcado en el proceso de iniciación a la vida cristiana. Fue
una exposición profunda, iluminada por la luz del Documento de
Aparecida, al cual hizo constante referencia.
Dos ideas clave del Documento de Aparecida que se subrayaron fueron:
1.
“La catequesis debe ser un encuentro personal y transformador con
Cristo” (DA, 287), lo que implica dejar atrás modelos meramente
instructivos o escolares para asumir un proceso vivencial, comunitario y
progresivo.
2. “La iniciación cristiana debe ser el modelo
inspirador de toda acción catequética” (DA, 294), destacando que no
basta con transmitir contenidos, sino que hay que formar discípulos
misioneros, comprometidos con su fe.
Monseñor José Alberto retomó
el tema con énfasis particular en la necesidad de caminar juntos como
decanato, fortaleciendo la unidad y la corresponsabilidad entre
parroquias, superando acciones aisladas y apostando por proyectos
comunes.
Un espacio fue abierto por el Presbítero Isael,
encargado de la Comisión Profética, quien compartió su experiencia
pastoral junto con su equipo de trabajo, destacando el proceso de
escucha, observación y acompañamiento que han realizado en distintas
parroquias. Su testimonio permitió ver cómo los desafíos de la
catequesis son también oportunidades para renovar la misión
evangelizadora.
Una idea clave que dejó su intervención fue:
“Para transformar la catequesis, necesitamos primero dejarnos transformar nosotros como agentes evangelizadores.”
Su experiencia preparó el terreno para la presentación más estructurada de los resultados.
Posteriormente,
el Presbítero David Ríos, de la Comisión Profética, presentó los
resultados de una encuesta sobre la realidad de la enseñanza del
catecismo en las parroquias, abordando aspectos como: realidad actual de
la catequesis infantil.
• Interés, participación y disposición de los niños (16 menciones)
• Uso de material o procesos adecuados (10)
• Involucramiento de padres y padrinos (7)
• Participación en la Eucaristía (5)
• Perseverancia y educación cristiana de los niños (1)
• Cercanía del sacerdote con los catequistas y niños (1)
También se expusieron las sombras más mencionadas:
• Falta de compromiso y acompañamiento de los padres (27)
• Sacramentalismo: asistir solo por cumplir (14)
• Falta de catequistas (11)
• Padres y padrinos buscan sacramentos sin proceso (6)
• Problemas con el uso excesivo de tecnología (2)
Estos
datos mostraron un panorama realista, con luces esperanzadoras y
sombras desafiantes, confirmando la urgencia de renovación del modelo
catequético.
Conversatorio espiritual
Enseguida, se formaron equipos de 8 personas para reflexionar espiritualmente en torno a tres preguntas:
1. ¿Por qué necesitamos cambiar el modelo de catequesis infantil?
2. ¿Qué debemos hacer en la parroquia para implementar este nuevo proyecto?
3. ¿Cómo están actualmente nuestras catequistas?
Crónica del Viernes 10 de octubre – Último día de la Asamblea General Diocesana
El último día de nuestra Asamblea General Diocesana amaneció con una atmósfera de gratitud, alegría y compromiso renovado. A las 08:30 de la mañana, con el corazón dispuesto y el ánimo elevado, dimos inicio con una cálida bienvenida y animación, en la que destacó con alegría la presencia de hermanos que, a pesar de las dificultades del camino —como el paso complicado por el cause del arroyo Choapan—, lograron llegar. Mención especial merece la llegada de nuestro querido Presbítero Óscar Reyes vicario Pastoral, cuya presencia fue recibida con afecto y esperanza.
A las 09:00 am, el Diácono Héctor Manuel nos ayudó a conectar con el día anterior, retomando los frutos del trabajo en comunidad y motivándonos a mantener la sintonía del Espíritu en nuestras reflexiones y acciones.
Acto seguido, a las 09:15 am, tuvo lugar el plenario del Tema 4, donde varios equipos expusieron los puntos clave del tema anterior presentado por el Padre Ranzahuer. Se dio así voz a las resonancias comunitarias que nacieron de este espacio, permitiendo ver cómo el Espíritu se ha venido manifestando a través de la escucha y el discernimiento colectivo.
A las 09:40 am se presentó, de manera clara y comprometida, la propuesta de líneas de acción pastoral para el año 2026. Una vez más, el Presbítero Óscar Reyes —ya retomando su acostumbrada puntualidad— fue quien encabezó este momento, subrayando con énfasis la importancia de trabajar con perseverancia por el bien de nuestra querida diócesis. Esta presentación fue también una especie de síntesis de todo lo caminado durante los días anteriores: un llamado a la unidad, al compromiso y a la fidelidad.
A las 10:15 am, la Comisión para la Familia, representada por el Presbítero Eleazar Aldeco junto con miembros de la pastoral, compartió con gran profundidad y cercanía la propuesta pastoral específica para el 2026. La pregunta que nos invitaron a reflexionar fue directa y desafiante: ¿Cómo podemos comprometernos en el trabajo por la familia de una manera más decisiva? Este momento dejó en los corazones una inquietud fecunda y el deseo de responder con acciones concretas en nuestras comunidades.
Luego, a las 11:20 am, nos distribuimos por parroquias para el trabajo en equipos, integrados por ocho participantes cada uno. Este espacio permitió aterrizar las propuestas y vislumbrar caminos de aplicación real en nuestras realidades locales.
A las 11:45 am tuvo lugar un tiempo valioso de evaluación de la asamblea, donde, además de completar un formato, los fieles laicos participaron de manera libre, compartiendo sus opiniones, agradecimientos y sugerencias para futuras asambleas.
A las 12:00 pm se dieron los avisos por decanato, fijando fechas y lugares para las siguientes reuniones, mostrando así la continuidad de lo vivido y el deseo de seguir caminando en comunión.
El momento culminante del día fue, sin duda, la Eucaristía a las 12:45 pm, presidida por nuestro Obispo, Monseñor José Alberto González Juárez. En esta celebración oramos por los sacerdotes ausentes y por aquellos que en estos días celebran un año más de vida. Fue un acto lleno de esperanza y comunión.
Finalmente, compartimos la comida fraterna a las 2:00 pm, signo de la alegría compartida y la unidad lograda. Y así, con el corazón agradecido, llegó el final de nuestra Asamblea…
Durante los tres días, el clima —que suele ser recio y abrazador en esta región— pareció querer unirse a nuestra celebración, regalándonos un ambiente templado y sereno, como si la creación misma quisiera acompañar nuestro caminar sin prisas, favoreciendo el encuentro fraterno, la reflexión y la escucha.
Gracias por la oportunidad de disfrutar escribiendo esta crónica- Dios te bendiga
Colaboración del Diácono Héctor Manuel.
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