Gratitud al Corazón Sacerdotal en esta Navidad
Queridos Padres y Pastores:
En este tiempo donde el Verbo se hace carne, queremos detenernos para decir lo que tantas veces queda en el silencio del sagrario o en el ajetreo de la sacristía: Gracias.
El Don de la Paternidad Espiritual
Siguiendo la enseñanza de San Juan Pablo II, el sacerdote vive una "esponsalidad" única con la Iglesia. En esta Navidad, agradecemos que hayan hecho de su propia vida un don total. Gracias por las veces que, para que la Familia de Dios pudiera celebrar el nacimiento del Salvador, ustedes han tenido que postergar el abrazo de su familia de sangre. Esa renuncia no es ausencia de afecto, sino la expansión del mismo: han dejado un hogar pequeño para que todos nosotros encontremos un hogar en la Gracia.
"Cor ad cor loquitur" (El corazón habla al corazón)
Como bien enseñaba San John Henry Newman, la influencia del Evangelio se transmite mejor a través de la persona. Gracias por ser esos instrumentos humanos, con sus cansancios y sus alegrías, que permiten que el Corazón de Cristo hable a nuestros corazones. Gracias por:Las horas en el confesonario: Donde, como jueces misericordiosos, nos devuelven la paz.
La soledad ofrecida: Que se convierte en compañía para el enfermo y el desamparado.
La Eucaristía: Por sus manos consagradas que nos traen el Pan de Vida, sin el cual nuestra Navidad sería solo un rito vacío.
Una labor que no pasa inadvertida para el Cielo
Sabemos que gran parte de su labor es invisible. Las preocupaciones que cargan, las oraciones nocturnas por sus fieles y el peso de las almas que guían suelen pasar sin un "gracias" humano. Sin embargo, como decía Lonergan, el acto de entender y amar la verdad es un reflejo de lo divino. Ustedes, al discernir y acompañar nuestras vidas, están colaborando con la inteligencia misma de Dios.
Que el Niño Jesús, el Sumo y Eterno Sacerdote, les conceda en esta octava de Navidad el consuelo de saberse profundamente amados. Que su sacrificio por la familia de Dios sea recompensado con una alegría que el mundo no puede dar.
¡Feliz y Santa Navidad!
"El cristianismo se transmite de persona a persona, como una antorcha que se enciende de otra." — San John Henry Newman



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